Argentina: la tierra prometida… pero prometida a otro
En Argentina ya no hablamos de inflación, hablamos de realidad aumentada: vas al supermercado y el precio cambia mientras estás en la góndola. El sueldo, en cambio, es minimalista: ocupa poco espacio, dura poco y se esfuma rápido.
El dólar sigue siendo el deporte nacional: todos lo corren, nadie lo alcanza, y mientras tanto el peso juega a la escondida… pero nunca vuelve.
Los políticos, por su parte, están muy ocupados: se pelean en la tele, prometen soluciones mágicas y, de paso, inventan nuevos impuestos para recordarnos que la creatividad argentina no tiene límites.
La calle es un carnaval permanente: piquetes, protestas, bocinazos y cortes de ruta. Pero ojo, ¡que el argentino no pierde el humor! Todavía te atienden con un “¿qué hacés, maestro?” aunque la mitad del país esté prendida fuego.
Conclusión: Argentina es el único lugar donde el futuro siempre está a la vuelta de la esquina, pero la esquina cambia de lugar cada vez que llegamos.






